jueves, 29 de enero de 2015

Capítulo 2. El enemigo se mueve.

Gastón
Al día siguiente, después de desayunar fuimos a asegurar el instituto para poder estar tranquilamente por allí y no estar en un sitio muy pequeño. Hicimos un grupo de cuatro personas que fueron los que mejor conocían a los draugers, y esos fueron: Eros, Gastón, M. y James K. Weedolf, o sea yo, como si no hubiera mañana, concretamente eso pasaría sino no conseguíamos despejar todo el instituto, y nos dirigimos primero a despejar el patio hasta llegar al Anexo, que no había dado tiempo a inspeccionar, y cuando nos adentramos al Anexo estuvimos limpiando de abajo a arriba, y cuando llegamos arriba allí nos topamos con otra persona, que se llamaba Apolonius y era un profesor que se quedó en el aula porque sabía mucho sobre los draugers, porque le gustaban las películas de draugers, y nos preguntó si podía unirse a nosotros y nos dijo que podía ayudarnos con lo de la defensa en la base, que sabía mucho de estrategia defensivas, y con consultarlos con los otros tres del grupo, decidimos aceptarlo en el grupo, y llevamos al profesor al taller para que preparara las defensas de la base.
Antes de dirigirnos a liberar el gimnasio decidí echar un vistazo fuera para ver cómo estaba todo y lo que vi no era más que destrucción, muerte y folletos de que lo que estaba sucediendo era que un arma biológica creada por varios países había escapado. A continuación, sacamos a todos los cadáveres del Anexo y los que estaban por el patio y los de las aulas y los reunimos todos en la cancha de fútbol, y reunidos allí todos los cadáveres los quemamos para que en el hipotético caso de que los draugers pudieran oler pues entonces no los atrajeran a más draugers.
Miré a la derecha y vi que aún era posible que en la guardería hubiera gente y comida y ese sería nuestro siguiente paso, pero de momento debíamos encargarnos del gimnasio.
Lo mejor de todo era que teníamos un mapa de todo el instituto y los conocimientos de estar 3 y 4 años estudiando ahí por lo que todos sabían que había 3 entradas al gimnasio. A M. le pedí que fuera por el flanco izquierdo, a Eros le dije que apoyara el flanco izquierdo para que ayudara a M. y a Gastón le dije que fuera por el flanco derecho, Gastón acompañó Robert para atacar por el flanco derecho y yo me encargaría de ir por la principal sin saber lo que nos esperaría.
Todos contamos en alto y al unísono hasta 3 para después entrar a saco, pero al  entrar no vimos nada y fuimos los 5 al centro y nos preguntamos porque no había  nadie si hace relativamente poco tiempo se escuchaban gemidos, aunque en ese preciso instante todo estaba realmente silencioso.
Doy por hecho que esa persona creería que era algo sin importancia que no podía ser como en las típicas películas de draugers, pero el más simple corte manchado con algún fluido como puede ser la saliva o la sangre de esas cosas puede convertirte en uno.
Aunque eso no era muy importante porque en ese preciso instante, habíamos sido rodeados por unos 30, de no haber aparecido ella seguramente esto no estaría escrito. Y tú que estarás leyendo el diario que cree para contar mi historia te estarás preguntándote: ¿Quién es ella? ¿De quién estás hablando?, pero yo no podría decirte quién era cuando apareció, puesto que no la conocía. Lo único que podría decirte es que era una experta con los katana y que llevaba un corto kimono de color rojo fuego con flores y figuras amarillas. Sin duda su aparición nos devolvió la esperanza con la que poder luchar cuando creíamos que todo estaba perdido.
Después del arduo y costoso trabajo de acabar con todos lentamente nos fuimos acercamos a la misteriosa chica que de no ser porque estaba cubierta de sangre estaría brillando como el sol por su enorme belleza. Eso sí, nos sorprendió a todos, cuando se puso de rodillas con la cabeza agachada y que sin levantarla comenzó a decir:
-              Tú. El conocido por todos como el Primer, por favor déjeme unirme a su cruzada por su supervivencia y la de su equipo.
No sabía qué coño estaba pasando hasta que baje de las nubes y alcance a decir.
-  Porque lo pides de esa forma.
- Sería un descaro por mí parte hablarle de forma coloquial al que le debo respeto. Debo hablar de la forma más cortés posible, usted tiene el status más alto, el pecado de la ira. Sé que aún no te lo habían dicho pero eres uno de los candidatos a gobernar el nuevo mundo con otros seis pecados. Como bien has de saber cuándo una era acaba una nueva comienza en la que es necesario que alguien guíe a todos los humanos restantes a la victoria. Así como alguien que sepa cómo actuar en estos tiempos difíciles.
Por aquél entonces no tenía ni la más remota idea de lo que significaba todo eso. No me di cuenta de la verdad de este mundo. Fue claramente un grave error por mi parte o el peor de ellos.
-      Weedolf, te vas a fiar de lo que esta extraña ha dicho. No sabemos quién es, ni siquiera sabemos si es de fiar, aparte todo lo que ha dicho no son más que estupideces ¿un candidato a gobernar el nuevo mundo, qué tontería es esa? Espero que sepas bien lo que vas a decir y hacer.
-      Tranquilo David. No sé muy bien porque pero me fio de ella aunque es cierto lo que dices así que tendrá que demostrar que es de fiar. También tendrá que explicarme mejor todo eso de los pecados y el nuevo mundo.
-  Dinos tu nombre para poder llamarte de alguna forma.-Preguntó Gastón
- La gente me conoce como Saeko Busujima, obviamente no soy de aquí, soy de Japón. Pertenezco a cierta organización llamada CUORE DI LEONE, encargada de buscar, encontrar y proteger a todos los Pecados Capitales.
- ¿Pecados Capitales?
- Así son llamados los candidatos a gobernar, actualmente y alrededor de todo el mundo hay 7 y tú eres el último con el que se ha hecho contacto, lamentablemente no te encontré antes de que esto pasara. Al parecer te fuiste a vivir a otro sitio. Y el sector de inteligencia de la organización al parecer perdió todos los datos que teníamos de ti. Si no llega a ser porque yo había hecho copias de tu expediente no te hubiera encontrado. Aunque esos expedientes tenían información anticuada.
- ¿Cómo sabes que  yo vivía en otro sitio?
- ¿Eh? ¿No te acuerdas de mí?
- ¿Nos habíamos conocido antes?
- Da igual, ya te lo explicare en otro momento. ¿Y bien? ¿Me aceptas en tu grupo?
- Si, toda ayuda es bienvenida.
Saeko
Al principio no parecía que fuera muy alegre, era muy seria cuando hablaba de temas importantes y no tan importantes, pero con todo lo que estaba pasando en el mundo y encima su extraña aparición y su colaboración con esa organización, no me extrañaba en lo absoluto su actitud tan arisca hacía toda persona que no fuera yo. Eso era para mí lo más raro. Después de “limpiar” o “liberar” el gimnasio de esas cosas y con ello dominar todo el instituto nos dirigimos a avisar a los demás integrantes y luego a descansar. Utilizando las colchonetas del recién despejado gimnasio. Por fin teníamos un sitio decente para dormir.
Necesitaba despejarme así que me dirigía a los baños cuando de improvisto me dio por girar la cabeza y ver movimiento en la guardería de al lado, una silueta oscura sobre un fondo iluminado, con lo que supuse que sería una lámpara o linterna encendida. Intente fijarme mejor para asegurarme de si era un no-muerto o si por el contrario aún tenía vida hasta que escuche la suave voz de Saeko diciendo mi nombre.Esa noche recuerdo no tener sueño ni estar cansado lo único que se me ocurrió hacer fue quedarme haciendo la guardia, vigilando lo que pasaba en las calles y en los alrededores. Lo único que mis ojos alcanzaban a ver era a esos malditos seres que un día fueron humanos y que ahora se arrastran ensangrentados en busca de otra víctima. Mis ojos empezaron a llorar recordando a todos los caídos, amigos, familiares y a los que no sabía si estaban vivos o no.
Me contó que CUORE DI LEONE sabía desde hacía siglos que este día llegaría pero no cuándo ni dónde empezaría y lo único que podían hacer era encontrar a los llamados Pecados Capitales y ayudarles en su camino entrenándoles, fortaleciéndoles y prepararles para que descubrieran y aprendieran a controlar sus poderes. También me dijo que necesitaba aprender a controlar mi poder aunque le dije repetidas veces que yo no tenía ningún poder que de lo único que era capaz era intentar sobrevivir y es lo único que me importa bueno eso y saber cómo está mi familia. Aún después de que le dijera todo eso me dijo que lo realmente importante es que yo sobreviva, si lo consigo sería capaz de reconstruir el mundo a su estado original. Pero que para que fuera yo el que lo haga tendría que derrocar al actual rey del nuevo mundo autoproclamado Death Gun y antes de derrocarle a él me tenía que agrupar con los otros 6 Pecados Capitales.
Paso tanto tiempo en el que los dos estuvimos subidos en lo alto del instituto que no nos dimos cuenta que estaba amaneciendo. Algo que yo vi como una cruel señal de que el mundo ya había dejado de ser el mismo, aunque nada cambia del todo.
- Chicos ayer Saeko y yo estábamos de guardia hablando sobre diversas cosas como que vamos a hacer ahora y estamos de acuerdo en que lo más importante ahora mismo es conseguir comida y para ello hemos pensado que lo mejor sería ir a la guardería que hay al lado de aquí. ¿Estáis de acuerdo?
- Sí, pero no debiste tener la guardia tan baja estando con esa tipa. Que hubiese pasado si te matase y luego fuera a por nosotros mientras dormíamos ¿eh? Acaso pensaste en eso.
- ¡ROBERT! ya es suficiente. De que le hubiera servido matarnos se quedaría sola y ya sabes que al estar solo es imposible sobrevivir en este mundo. Y además no ha pasado nada. ¿Los demás estáis de acuerdo?
- Sí, pero ¿cuál es el plan? No podremos simplemente entrar y salir como si nada y ya ¿o sí?
- Saeko y yo pensamos que podrimos trepar por la verja que divide el instituto de la guardería y a partir de ahí investigar teniendo sumo cuidado con todo. Obviamente ira solo una escaramuza lo suficiente para cubrir mucho rango y no ser detectado ni dejar el campamento sin vigilancia.
-Y quienes van a ir.
- Contándome somos yo, Robert, Orlando, Yorvanis, David, Saeko, Eros, Gastón, Apolonius, Alexandra, Asada y Asuna. En total 12 personas así que 9 se quedaran aquí y otras 3 irán a investigar. Después de pensarlo mucho, estos son los equipos los que se quedaran aquí: Eros, M., Robert, David y Yorvanis. Y los que iremos a investigar seremos: Yo, Gastón y Saeko. ¿Entendido?
-O venga porque nunca puedo divertirme un rato Ke- quiero decir Weedolf
- Eros tienes que quedarte aquí necesito a alguien de confianza en la base, si ven a algunos supervivientes dejadles entrar pero quitadles las armas y atadlos hasta que vuelva y supongo que ya sabréis lo que tenéis que hacer sin son esas cosas matadlos haciendo el menor ruido posible. Nosotros nos iremos en cuanto nos preparemos.
Asuna
Necesitábamos armas cada uno eligió un arma diferente yo cogí una ligera pero potente llave inglesa, Gastón prefirió una más pesada y potente, vamos un hacha un poco grande de hierro y Saeko, claramente, se llevó su Katana. Un rato más tarde escalamos la reja, podríamos haberla cortado con el soplete que encontramos en el taller pero eso dejaría un hueco en nuestra defensa, y nos dirigimos a la entrada por el camino vimos un par de juguetes ensangrentados tirados por el patio donde antes corrían niños y se divertían y donde ahora solo se ve un paraje desolado lleno de sangre.
Fuimos sigilosamente hacía la entrada había un muerto al parecer era una profesora su cabeza estaba destrozada  prueba más que suficiente para saber que no éramos los únicos vivos ahí dentro, un poco más delante encontramos la cocina buscamos y recogimos toda la comida posible solo por eso ya el camino hacia ahí fue un éxito pero seguimos buscando cosas que tuvieran alguna utilidad, encontramos un bolso de una profesora que dentro de él había un móvil que podríamos utilizar para intentar comunicarnos con nuestro familiares, también encontramos un par de cuchillos pequeños que podríamos utilizar como arma arrojadiza o como utensilio de cocina, o sea para lo que fue creado,  seguimos nuestro camino hasta llegar a una clase cerrada a cal y canto pero gracias a Gastón y su hacha pudimos abrirla era la misma clase donde yo había visto la silueta la noche anterior pero la luz estaba apagada y de la nada una persona se abalanzó sobre nosotros con un cuchillo cortándome en el brazo y con la misma le agarré su brazo y utilizando mis técnicas de aikido la tumbé al suelo con un movimiento muy ágil de mi brazo dolorido por la herida recibida.

 Era una profesora que al parecer había conseguido salvarse junto con un niño de unos 3 años. Intentamos hacer que la profesora se tranquilizara y que el crío dejara de llorar pero no lo conseguimos al menos la profesora se tranquilizó y pudimos explicarle que había pasado y le dijimos que si el niño no se callaba los atraería justo cuando se lo dijimos oímos como daban golpes en la puerta principal y tuvimos que correr hasta el patio y cerrar las puertas bloqueándolas con lo que pudimos y rápidamente escalamos la reja y yo tuve que cargar el niño sobre mis hombros era mucho más pesado de lo que parecía. Cuando llegamos al campamento base buscamos a todos pero no los encontrábamos y de la nada se oye mi nombre real. Me dirigí hacia el sitio del que provenía y lo que mis ojos vieron no podrán olvidarlo nunca. El cuerpo de M. había sido descuartizado y Robert tenía una herida en el brazo derecho y en su pecho y David tenía una herida en los dos brazo , en una pierna y en el pecho, pero no sabíamos dónde estaba Yorvanis y el profesor con las otras tres alumnas se habían escondido y cuando ellos salieron vieron a M. muerto y a Robert y a David muy heridos, y no sabían a donde fue Yorvanis y lo único que se nos ocurrió hacer es intentar curar a Robert y a David unos días después de enterrar a M., Robert se despertó y lo primero que dijo fue.
- Weedolf, Yorvanis nos ha traicionado. Estaba vigilando por ver si aparecía algo o alguien cuando escuche gritar a M. y a David y cuando fui, el cuerpo de M. estaba cortado en trozos y el de David muy herido y vi a Yorvanis lambiando un cuchillo lleno de sangre y cuando fui hacia el para matarle lo único que conseguí hacer es que me clavara el cuchillo en mi hombro y pecho. Aun así llegue a cortarle en el ojo y te aseguro que fue una herida profunda luego se marchó por la puerta trasera.
- Así que eso fue lo que ocurrió, bueno, ya da igual por ahora descansa y recupérate del todo si quieres luego puedes ir a ver a M... Pero eso será cuando te recuperes.
Poco después de que terminara de explicar lo sucedido se había despertado David, me había llamado y cuando fui me lo iba a explicar pero yo le dije que descansara que ya nos lo explico Robert lo sucedido.
Puede que M. haya muerto a manos de ese malnacido de Yorvanis pero no podía parar de sonreír sabiendo que al menos Robert y David todavía viven. Me dirigí a hablar con el recién aliado que conseguimos entre los 3. Hace 2 días que la había encerrado junto con el niño en una clase. Ya que después de lo que vi no pude fiarme de ellos. A parte necesitaba saber si alguno había sido mordido o arañado por algún drauger por suerte no fue así hable con la recién calmada profesora tenía que tener unos 22 años por que se veía muy joven. Lo primero que hice al entrar fue disculparme por haberles encerrado pero al explicarle la razón lo comprendió.
-¿Me podría decir su nombre?
-Yo soy Marina y el niño es Iván. Gracias por salvarnos y traernos aquí cuesta creer que tengas solo 16 años.
-Tengo 18.
-Lo siento es que eres más pequeño de lo que pareces.
-Da igual no eres la primera que se equivoca. Dime ¿qué sabes hacer? Si quieres entrar a mi grupo tendrás que saber algo o intentar ayudar de algún modo.
-Soy profesora pero antes de todo esto estaba en el último año de enfermería así que puedo curar a los que se hieran.
-Eso es genial, necesitábamos un médico o alguien que supiera curar a la gente. Y al niño pues de momento no sabe hacer nada eso es obvio pero he de decirte que si sobrevive hasta llegar a los 10 años le entrenaremos y le enseñaremos a sobrevivir si para ese entonces aún estamos así.
Por fin conseguimos a alguien que sabía de medicina. Nuestro grupo se había debilitado y a la vez se había fortalecido.
Al caer la noche yo y Gastón nos quedamos a hacer la guardia y me estuvo contando que cerca de donde él vive había un supermercado se encontraba 3 calles más arriba. Pero también me dijo que era muy peligroso ya que la última vez que lo vio estaba plagado de draugers y que tal y como estábamos nos iba a ser imposible entrar y salir con comida e intactos que algunos morirían en el intento antes tendríamos que conseguir armas mejores.
- Pero, el no ir no es una opción nos estamos quedando sin comida ni bebidas.
- Si, pero aún podemos sobrevivir con la que nos queda. Podríamos intentar ir a aquella casa de allí ¿Qué te parece?

- Mmmm. Está bien mañana iré con otra persona a investigar.

Capítulo 1. El inicio del Apocalipsis.

- Weedolf, Weedolf, venga, vamos a qué esperas. Sal ya a la pizarra tienes que hacer el ejercicio. Deja de estar pensando en tus cosas y sal.
- ¿En serio profesor?, es no tengo ganas de hacer el ejercicio, podría hacerlo otra persona, a parte no lo tengo hecho.
- Me da igual chico. Saldrás tú porque lo digo yo y además aunque no lo hayas hecho sé que sabes la solución. Aunque se trate, probablemente del ejercicio más difícil que se va a hacer en todo el curso.
- Sí, me sé la solución. Pero no tengo ganas de hacerlo en la pizarra. Es lo que diría pero seguro que no cambiaras lo que has dicho. ¿Cierto?
- Vaya sí que me conoces ¿no? Ja, ja, ja.
James K. Weedolf
Tal y como dijo, o más bien tal y como me obligo, me dirigí a la pizarra pensando en la de cosas que me gustaría decirle a ese tipejo con aires de superioridad siempre mirando por encima del hombro a todo el mundo. Lo bueno es que siempre que intentaba pillarme desprevenido para poder suspenderme, yo le respondía haciendo todo a la perfección lo que le dejaba en muy mal lugar ya que empezaba a olerse que intentaba joderme la vida de algún modo. Y te aseguro que de todos los pensamientos que tenía sobre él, no había ninguna que fuera medianamente buena, después de todo a nadie le gusta ser obligado a ir a la pizarra. A mí por ejemplo me ponía muy nervioso, escuchaba murmurar a los demás y no paraban de decir “¿eso no está mal?” o  “¿pero eso no iba en el otro lado?” y aparte de eso era lo de salir a la pizarra hacerlo y que tendría que explicarlo mientras lo hacía, odiaba eso, pero al final siempre los hacía y curiosamente siempre me tocaban los más difíciles. Después de ese momento que me puso contra la espada y la pared, o mejor dicho, entre los murmuros y la pizarra, me dirigí hacía él profesor, por llamarlo de algún modo y le pregunte si podía ir al baño, o lo que viene a ser lo mismo, la típica escusa de cuando quieres escaquearte de la clase para dar ese paseo que tanto te relaja. Mi profesor al quedarse asombrado de que fuera capaz de solucionar el ejercicio de la pizarra, el cual estaba a nivel universitario, contestó dándome la tarjeta necesaria para ello. Pero lo que yo no sabía era lo que me esperaría ver en la parte de abajo. Mientras más bajaba las escaleras empezaron a escucharse unos pequeños gritos y golpes que parecían provenir de la puerta principal, cosa extraña ya que en los 4 años que estuve en ese instituto lo máximo que había visto era alguna que otra pelea entre alumnos y profesores.
Me acerqué a ver qué estaba pasando, y vi que varios profesores se dirigieron hacia la puerta de metal donde se encontraba un hombre un poco rechoncho y para nada expresivo. Al parecer era el que provocaba esos sonidos y daba esos golpes, aunque si tuviera que escoger que fue lo más raro de todo aquello en ese momento diría que como daba los golpes. Ya que este ser daba los golpes con todo su cuerpo. Lo primero que me vino a la mente fue que estaría borracho, cosa que tuve que descartar al instante porque solo eran las 9 de la mañana, lo segundo que pensé fue  que tendría algún tipo de problema anímico, pero claro, obviamente no sería tan sencillo.
El director se dirigió a él para “hablar”. Por lo que abrió la puerta dejando que entrara. No sé qué le pasaría en esa cabeza tan deforme pero atacó violentamente a una profesora tirándola al suelo y fue entonces cuando nos dimos cuenta que esa persona tenía la parte del cuello completamente segada, casi al borde de haber sido decapitado. Lo cual me preocupó muchísimo más ya que la pregunta del millón era ¿cómo es que un ser humano puede seguir moviéndose con semejante corte en el cuello? La profesora intentaba defenderse como podía pero fue increíble que  incluso con 2 personas más ayudándola no pudieron quitárselo de encima, hasta que desgraciadamente dejo de moverse, por lo que pensábamos que había muerto debido a la gran pérdida de sangre, por culpa de un mordisco que parecía calculado puesto que fue directo a la yugular, o eso creíamos, pues la profesora se levantó como si nunca hubiera pasado nada, por lo que intentaron ayudarla sin saber  porque, ella agarró del cuello al director y le mordió la cara arrancándole la nariz y la piel a cachos, después de caer al suelo de rodillas el director al rato de levantarse empezó a atacar a los demás junto con la profesora y esto fue pasando sucesivamente, profesor tras profesor y alumno tras alumno. Yo, que ya me hacía una idea de que podía estar pasando me dirigí a la clase tan rápido como pude, abrí la puerta y sin hacer ni puto caso al profesor (cosa que tenía ganas de hacer desde hacía años) fui a hablar con Robert, David, Eloy y Eduardo y les explique lo que pasó. Pero de todos ellos solo Robert y David me creyeron y salieron corriendo conmigo antes de que dijeran nada. Aunque no nos dio tiempo de llegar al taller de tecnología antes de que se oyera por megafonía:
-      A todos los estudiantes y profesorado. Estamos sufriendo lo que parece ser un ataque bioterrorista, esto no es un simulacro,  sigan las instrucciones de su profesor y dirigíos hacía la salida. Repito esto no es un si… (golpe en seco y silencio durante unos segundos) ¡¡¡Espera, para, no, por favor, no te acerques a mí, fuera, aléjate!!! ¡no! ¡¡¡¡NOOOO!!! (fin de la transmisión).
Eso era justo lo que más temía. Ya que eso provoco un miedo demasiado grande lo que al rato se convertiría en una  matanza entre ellos mismos. Todos los estudiantes y profesores salieron de golpe de todas las clases, lo que produjo un baño de muertes y sangre en las escaleras y pasillos, lo que a su vez era un banquete para “ELLOS”.
Después de lo sucedido conseguimos llegar a salvo al taller pero, no fuimos los únicos. Un pequeño grupo de solo 4 integrantes proveniente del anexo habían llegado antes. Para mi asombro eran Gastón un tipo lo suficientemente fuerte como para levantar ligeramente un tanque él solo, Eros que suele ser un poco incauto y confiado en  ocasiones, un extraño al que nadie conocía, lo cual no era raro, y que respondía al nombre de Orlando y Yorvanis, ser un poco introvertido pero parecía que se podía confiar en él (dentro de lo que cabe).
Decidimos, naturalmente por una unanimidad, ir juntos a buscar recursos y armas para defendernos y sobrevivir. Necesitábamos un líder y sin saber por qué el líder al que eligieron fui yo (aunque me sentí bastante satisfecho con la elección).
Eros
Al día siguiente después de dormir en ese áspero suelo, parecido a un pedregal, del taller, Gastón y yo nos armamos con armas contundentes y salimos para una solo cosa, ver algo que sin duda jamás olvidaríamos, algo que nos produjo náuseas.  Desde que nuestras miradas se dirigieron hacia esas cosas que en algún momento eran personas que ahora solo son cuerpos ensangrentados y mutilados. Por mucho que lo intentamos solo había un camino y era recordando que ya no eran humanos y que ahora el mundo se regía por la ley del más fuerte.Lo primero que dicte como líder fue que empezáramos a equiparnos con un par de objetos contundentes y algún que otro objeto cortante. Después de recoger todo lo utilizable para defendernos y comer. Hicimos inventario y lo que teníamos era 6 martillos, 4 sierras, 1 hacha  y una pistola de clavos de aire comprimido modificada por Robert para tener más apoyo y puntería haciendo que el retroceso sea menor. De autodefensa estábamos bien pero de comida íbamos bastante mal, ya que tan solo teníamos un par de sándwiches y poco más. Por lo que nuestra siguiente misión sería buscar comida en la cafetería.  La cual parecía bastante distante.
Volvimos al taller, y allí nos dividimos en dos grupos, uno iba a explorar si quedaban algún sobreviviente por el instituto y el otro grupo iba a por provisiones a la cafetería, mientras los dos grupos estaban  limpiado a los que llamamos draugers (no-muertos), todo el instituto, mientras iban haciendo sus misión. El grupo encargado de inspeccionar el instituto era Orlando y Eros y el otro grupo encargado de ir a por suministros era Gastón y James K. Weedolf, o sea yo y en la base se quedó poniendo defensas Robert, David y Yorvanis.
Corrimos contra ellos y apuntando con el martillo le destrozamos el cráneo a todos los que se nos acercaban. Después de varios draugers llegamos a la cafetería, para recoger comida, pero antes vomitamos del asco, lo que pasamos fue muy asqueroso, pero fue con ánimos de supervivencia. Recogimos toda la comida disponible y la pusimos en la maleta al parecer ya había sido saqueada pero menos da una piedra. Volvimos al taller para comer y prepararnos para dominar el instituto porque obviamente las clases habían quedado suspendidas de forma indefinida.
Mientras el otro grupo estaba inspeccionando el instituto por supervivientes, encontraron a tres niñas de 1°ESO, totalmente asustadas, y decidieron, que vendrían con ellos y Orlando estuvo de acuerdo vinieron al taller y allí nos presentamos todos ante las niñas y después se presentaron ellas, la primera que se presento fue la más valiente de las tres.
-      Me llamo Alexandra, y las otras dos se llaman Asuna y Asada.
- Encantado de conocerlas, yo me llamo James K. Weedolf, pero me podéis llamar solo Weedolf y estos son: David.
- Encantado - dijo David.
- Este es Yorvanis.
- Bienvenidos - dijo Yorvanis.
- Este es Robert.
Encantado - dijo Robert.
- Estos son Eros y Gastón.
- Encantado - dijeron a la vez Eros y Gastón.

Introducción.

Lo primero que hay que hacer en un libro es presentarme, pero claro a quién le importa mi verdadero nombre así que llamadme por mi apodo James K. Weedolf o Weedolf.
Puede parecer raro pero la historia que os contaré sucedió cuando estaba en el instituto pero tranquilos os aseguro que no será una historia de amor, amistad y de la vida tal y como la conocemos. Al menos no en su totalidad.
Comencemos la historia, que comienza de esta forma tan poco convencional.


“Y ahí estaba yo, corriendo por sobrevivir, quien hubiese dicho que de todas las personas del mundo tan solo unos pocos se dieron cuenta de que el fin del mundo se acercaba.”

Prologo.

El Apocalipsis comenzó porque un grupo de científicos, llamados THE TAU’RI, que estaban investigado como revivir a los muerto, pero el experimento fallo y con el cadáver que estaban experimentado se les lanzo encima y desde allí se expandió por todo el mundo, de científicos a científicos, de seguridad a seguridad y de gente a gente. Y desde ese momento todo el mundo menos unos pocos como España se pusieron en alerta roja de peligro, el equipo que estaba encargado de la seguridad del país, puso en el periódico un anuncio, que así decía “contagio inminente, por culpa de un grupo de científicos que estaban experimentando un método de revivir a seres humanos, pero el experimento fracaso” y dentro de España había sitios que no hicieron caso de esa alerta porque pensaron que era una de las bromas que solían escribir entonces cuando vieron como caían de golpe esas comunidades, es en ese momento que las que no habían caído se pusieron en alerta pero fue demasiado tarde, y de una población densa que era España, ahora era un país de la muerte y solo unos pocos sobrevivieron porque supieron que lo de la alerta venia en serio.
Yo fui uno de los sobrevivientes de aquel país de la muerte, lo supe gracias al anuncio del periódico pero eso si solo una parte de mi, no podía creer que eso podría ser real, hasta que vi esas criaturas por el centro del instituto.